Los opioides recetados durante años no reducen el dolor ni mejoran el funcionamiento de las personas con dolor lumbar crónico. Esa es la conclusión de un estudio de la Universidad Northwestern publicado en la revista científica Brain, que comparó a 70 pacientes que usaban opioides a diario con otros 70 con el mismo padecimiento que no los consumían.
El grupo que tomaba opioides lo hacía desde hacía un promedio de 7.8 años bajo supervisión médica, en dosis bajas o moderadas. Sin embargo, ambos grupos reportaron niveles de dolor casi idénticos, alrededor de 5.4 en una escala de 10, y quienes tomaban opioides mostraron resultados ligeramente peores en función física y salud mental.
El equipo del científico A. Vania Apkarian también encontró grandes diferencias en la actividad cerebral espontánea entre los dos grupos, sobre todo en la red mesocorticolímbica, ligada a la recompensa y la motivación, y en la corteza prefrontal, vinculada a la toma de decisiones. Con una técnica computacional novedosa identificaron marcadores moleculares en receptores de serotonina y opioides que podrían abrir la puerta a nuevos tratamientos.
La buena noticia es que no hubo evidencia de que los años de opioides alteraran la anatomía del cerebro. Además, en un programa de rehabilitación de cuatro semanas, ocho de 21 pacientes lograron reducir su consumo en más de 30%, lo que da pistas para futuras terapias de reducción gradual.
Fuentes: Medical Xpress (7 de octubre de 2026); estudio "Multi-molecular adaptations of long-term opioid use in chronic pain", publicado en Brain, 2026 (DOI: 10.1093/brain/awag339).



