Una investigación reciente ha encendido las alarmas sobre Muse, el nuevo agente de inteligencia artificial de Meta diseñado para realizar tareas en nombre del usuario, como comprar productos, cancelar suscripciones o gestionar acciones digitales. El sistema no solo crea un perfil detallado de quien lo utiliza: también analiza a los contactos que aparecen en sus conversaciones, mensajes y correos electrónicos, aunque esas personas nunca hayan interactuado con el agente.
Según los hallazgos, cuando Muse comienza a trabajar genera un dosier interno sobre el usuario y su entorno digital que se actualizaría aproximadamente cada hora. La información se organiza como una especie de mapa social: registra cómo se conocieron dos personas, qué intereses comparten, sobre qué asuntos han hablado e incluso identificaría tensiones, alianzas o cambios en la forma de comunicarse. El agente también detectaría bromas internas, expresiones habituales y preferencias, como que alguien responde mejor a mensajes breves enviados por la noche.
Meta sostiene que el usuario decide qué información comparte con Muse y que el sistema aplica medidas para reducir la identificación de terceros, como eliminar nombres antes de usar contenidos para mejorar otros agentes. Sin embargo, los investigadores advierten que anonimizar no siempre elimina el riesgo: la combinación de detalles, fechas y relaciones puede permitir reconocer a una persona. Además, la función para pedirle que "olvide" un dato no implicaría necesariamente borrar el mensaje original donde se compartió.
Las dudas llegan mientras otras plataformas endurecen sus defensas: Amazon habría bloqueado el uso de estos agentes para proteger operaciones comerciales y Apple reforzó la seguridad de macOS para limitar que actúen sin autorización clara. Muse solo está disponible por ahora en Estados Unidos, pero ya habría superado los cinco millones de descargas en menos de un mes.
Fuentes: El Periódico Digital (9 de octubre de 2026).



