La metástasis es uno de los grandes desafíos en el tratamiento del cáncer: las células tumorales pueden desplazarse e invadir otros tejidos, lo que dificulta combatir la enfermedad. Pero un nuevo estudio plantea una idea sorprendente: la presión física que las células encuentran dentro de los tumores también podría jugar en su contra.
Investigadores de la Academia China de Ciencias en Shanghái, con un estudio publicado en la revista Developmental Cell de Cell Press, utilizaron modelos tridimensionales para descubrir cómo la presión y el confinamiento mecánico influyen en el crecimiento celular, deteniendo la metástasis y, en última instancia, provocando la muerte de las células cancerosas.
"La mayoría de los estudios previos se han centrado en cómo las células cancerosas adquieren su capacidad de migrar. Muy pocos se han preguntado qué sucede finalmente con estas células si permanecen bajo un confinamiento mecánico sostenido, el tipo de estrés físico crónico que encuentran dentro de los tumores densamente poblados. Esto es lo que motivó nuestra investigación", afirma Liming Sun, coautor del estudio.
Durante el desarrollo de los tumores sólidos, las células cancerosas proliferan y migran en espacios confinados, sometidas a una presión cada vez mayor. El trabajo sugiere que las células pueden interpretar ese entorno físico anómalo como una señal de peligro, lo que desencadena su muerte. El equipo se centró en una etapa particular del desarrollo celular, la transición mesenquimal-ameboide, en la que la célula cambia de un estilo de migración alargado y adhesivo a uno polarizado y altamente deformable, lo que le permite adaptarse rápidamente a las barreras físicas sin esperar cambios lentos en la transcripción genética.
El hallazgo más inesperado, según Sun, es que el confinamiento mecánico prolongado no es simplemente un obstáculo físico, sino una señal que activa la necroptosis, un tipo de muerte celular programada. Los investigadores descubrieron que la presión física por sí sola podía desencadenar la muerte celular, lo que abre la puerta a combinar las terapias contra el cáncer con estrategias que activen la necroptosis para reforzar las defensas del organismo.
Además, la proteína MLKL, que desencadena la necroptosis cuando las células están sometidas a presión física, podría desarrollarse como un biomarcador: los tumores con niveles más bajos de MLKL tendrían mayor probabilidad de propagarse. Los investigadores planean ahora estudiar este mecanismo con más detalle para descubrir oportunidades de activar terapéuticamente la MLKL en el cáncer.
Fuentes: Infosalus / Europa Press (15 de octubre de 2026); revista Developmental Cell (Cell Press); Academia China de Ciencias (Shanghái).



