Un terremoto de magnitud 7 sacudió la noche del jueves 22 de octubre la región del Tíbet, en China, y dejó al menos 16 muertos y decenas de heridos, según el primer balance difundido por las autoridades y recogido por la agencia estatal Xinhua. El sismo, registrado a las 10:33 de la noche, hora local, tuvo su epicentro en una zona montañosa y poco poblada, a unos 190 kilómetros al este-noreste de la ciudad de Nagqu, y se sintió con fuerza en comunidades rurales de la meseta tibetana. El temblor provocó el derrumbe de más de 300 viviendas y daños en otras construcciones, además de cortes de electricidad y de comunicaciones en las áreas afectadas. Las autoridades chinas activaron una respuesta de emergencia de nivel dos y desplegaron equipos de rescate para buscar sobrevivientes entre los escombros, atender a los heridos y evaluar la seguridad de los edificios que quedaron en pie. También se suspendieron servicios de tren en la zona como medida de precaución. Los reportes posteriores elevaron la cifra de heridos: mientras el balance inicial hablaba de 32 lesionados, otras coberturas difundidas en los días siguientes mencionaron más de 65, lo que muestra que el recuento todavía no estaba consolidado cuando se difundieron las primeras informaciones. Esa diferencia obliga a tratar las cifras con prudencia hasta que las autoridades publiquen un balance definitivo. El sismo principal fue seguido por varias réplicas de magnitudes entre 4.3 y 5.2, que aumentaron el temor de los residentes a regresar a sus hogares dañados. Los equipos de rescate trabajaron en condiciones difíciles por la altitud, el terreno y el frío nocturno, y miles de personas tuvieron que abandonar temporalmente sus casas. El Tíbet es una zona sísmica por el choque entre las placas tectónicas de la India y Eurasia, un proceso que levantó el Himalaya y que sigue generando terremotos de gran magnitud en la región.
Foto: Jan Kranendonk (https://www.jankranendonk.nl) / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).





