México celebra el 1 y el 2 de noviembre el Día de Muertos, una de sus expresiones culturales más reconocidas. Según la costumbre más extendida, el domingo 1 de noviembre se recibe a las almas de los niños fallecidos, llamados angelitos o muertos chiquitos, y el lunes 2 corresponde a los adultos, en el Día de los Fieles Difuntos. Las ofrendas de los niños llevan juguetes, dulces, leche, chocolate y pan de muerto; las de los adultos, mole, tamales, arroz, café, atole y las comidas favoritas de cada difunto. El calendario no es uniforme: algunas comunidades adelantan visitas desde el 28 de octubre y otras reciben a los adultos desde el día 1.
La celebración reúne el calendario católico de Todos los Santos y Fieles Difuntos con prácticas indígenas de pueblos mexicas, mayas, purépechas y totonacas, y en 2008 la UNESCO inscribió las fiestas indígenas dedicadas a los muertos en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En la Ciudad de México, la temporada incluyó el Gran Desfile de Día de Muertos el sábado 31 de octubre a las 14:00 por Paseo de la Reforma hasta el Zócalo, y la Ofrenda Monumental del Zócalo, abierta desde el 29 de octubre hasta el 2 de noviembre. En Mixquic, la Alumbrada llena el cementerio de velas al caer la noche del 2.
Para las familias y los viajeros, dos datos prácticos: el 2 de noviembre no es día de descanso obligatorio en la Ley Federal del Trabajo, así que la mayoría de los trabajos laboran normal, pero los alumnos de educación básica de la SEP no tienen clases ese lunes y suman un puente de cuatro días, del viernes 30 de octubre al lunes 2 de noviembre. Fuera de la capital, la fiesta se vive también en el Festival de Vida y Muerte de Xcaret (30 de octubre al 2 de noviembre, con Guanajuato como estado invitado) y en el Festival de las Ánimas de Mérida (24 de octubre al 2 de noviembre). Tradicionalmente, el altar se desmonta el martes 3 de noviembre, aunque cada familia decide cuándo hacerlo.
Fuentes: Récord · Radio Mitre · Vivarae News





