Al menos dos personas murieron y 42 resultaron heridas, incluidos tres niños, tras un ataque ruso con bombas planeadoras contra tres zonas de la ciudad de Járkov, en el noreste de Ucrania, el 2 de octubre, informó el gobernador regional Oleh Syniehubov.
Las bombas dañaron viviendas privadas, un centro educativo, edificios de oficinas, vehículos e infraestructura eléctrica, según las autoridades regionales ucranianas.
Al día siguiente, el 3 de octubre, Rusia continuó los ataques en varias regiones: al menos ocho civiles murieron y 81 resultaron heridos en todo el país. Solo en la región de Járkov hubo cinco fallecidos y 49 heridos, además de daños en el puente Norte de Kiev, cuyo tránsito quedó suspendido.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el ataque al puente y afirmó que era usado para movimientos de tropas. La cancillería rusa advirtió que continuará con "ataques masivos de represalia" e instó a los extranjeros y diplomáticos a abandonar Ucrania.
La guerra supera los cuatro años y medio sin señales concretas de un acuerdo de paz, mientras el frente de unos 1.250 kilómetros permanece prácticamente estancado.