Un juez federal de Manhattan condenó el 6 de octubre a 18 meses de prisión al músico de Carolina del Norte que cobró más de ocho millones de dólares en regalías mediante canciones generadas con inteligencia artificial y miles de millones de reproducciones falsas. Michael Smith, de 54 años y residente en Cornelius, se había declarado culpable en marzo de conspiración para cometer fraude electrónico, en el primer caso penal federal de Estados Unidos sobre fraude en el streaming musical con inteligencia artificial. Según la fiscalía, el esquema funcionó entre 2017 y 2024. Smith creó miles de cuentas automatizadas en servicios como Spotify, Apple Music, Amazon Music y YouTube Music, con correos electrónicos falsos y tarjetas de débito obtenidas de forma fraudulenta, y las mantuvo reproduciendo sin pausa canciones bajo su control. En algunos momentos llegaron a estar activas hasta 10.000 cuentas robot. El catálogo creció hasta cientos de miles de temas generados con inteligencia artificial, y repartir las reproducciones falsas en semejante volumen evitaba que una sola canción acumulara cifras sospechosas. El mecanismo aprovechaba que los servicios reparten fondos de regalías en parte según las reproducciones reportadas: las escuchas artificiales aumentaban la porción atribuida al catálogo de Smith y desviaban dinero que, de otro modo, habría correspondido a artistas escuchados por personas reales. Como ejemplo, en abril de 2023 las cuentas robot generaron 80,9 millones de reproducciones en planes familiares de YouTube Music, frente a 9,3 millones de todo el catálogo de Taylor Swift en esa misma categoría y mes. El juez John G. Koeltl impuso además dos años de libertad supervisada y el decomiso de 8.091.843,64 dólares. Los fiscales habían pedido 46 meses, los funcionarios de libertad condicional recomendaron 24 y la defensa pedía una pena sin cárcel. La fiscal federal Jamie McDonald resumió el caso al señalar que inundar las plataformas con robots en lugar de consumidores y con canciones falsas en lugar de creatividad robó millones en regalías a artistas genuinos. El fallo deja claro, además, que el delito no fue crear música con inteligencia artificial, sino cobrar regalías mediante reproducciones engañosas.
Foto: Dayron Villaverde / Wikimedia Commons (CC0)
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