Por la redacción
Los reyes vienen, y el Caribe quiere ser escuchado. Así resume AP el clima previo a la visita del rey Carlos III y la reina Camila a Bahamas, Guyana y Antigua y Barbuda, entre el 27 de octubre y el 4 de noviembre. Sectores caribeños piden reparaciones por la esclavitud, una disculpa formal del Reino Unido y mayor independencia. El tema dominará la reunión de jefes de Gobierno de la Mancomunidad en Antigua y Barbuda.
El Comité Nacional de Reparaciones de Bahamas ya adelantó su mensaje: «Escuelas vaciadas de niños que estarán bajo el sol saludando a la Corona que les quitó todo a sus ancestros y regresa sonriendo». Su presidenta, Niambi Hall Campbell-Dean, profesora de psicología en la Universidad de Bahamas, planteó: «¿Por qué seguimos teniendo un rey? ¿Qué representa realmente esta persona para nosotros? ¿Por qué viene y en qué nos beneficiará?».
Carlos III llegará el martes a Bahamas, donde su última visita oficial fue en julio de 1973, como príncipe que concedió la independencia al archipiélago, tras 300 años de dominio británico. Bahamas sigue siendo un reino de la Mancomunidad, junto con otros seis países caribeños. En su programa figura una visita a Clifford Park, donde se izó por primera vez la bandera del país hace más de medio siglo.
El Palacio de Buckingham ha dicho que la gira no evitará los «días más oscuros» del pasado, pero también ha dejado claro que el rey no ofrecerá una disculpa formal de Estado ni reparaciones financieras, porque actúa siguiendo el consejo de sus ministros y el Gobierno británico mantiene su política contraria a pagar reparaciones. Jamaica, por su parte, pidió formalmente que el rey remita preguntas legales sobre las reparaciones al Comité Judicial del Consejo Privado.
A través de la CARICOM, los gobiernos caribeños han planteado la justicia reparadora como algo más que un discurso: una disculpa formal junto con medidas en educación, salud, cultura y deuda, para enfrentar las consecuencias de la esclavitud y el colonialismo. La visita no cerrará el debate, pero puede marcar si el reconocimiento simbólico se convierte en acciones concretas.
Foto: Retrato oficial / Gobierno del Reino Unido.
JC LN




