El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nunca está a más de tres minutos de distancia de su médico principal, el doctor Sean Barbabella, o de otro médico de su equipo, según un reporte de The Wall Street Journal recogido por varios medios. Trump, de 80 años y la persona de mayor edad elegida presidente, ordena que el personal de la Casa Blanca abandone la sala antes de sus conversaciones con Barbabella, a quien una fuente citada por el diario describió como discreto y directo. Barbabella, capitán de la Armada de 56 años y veterano de Afganistán, asumió el cuidado del presidente y ha afirmado de forma reiterada que sus capacidades físicas y cognitivas son excelentes, y que muestra una función cardíaca, pulmonar, neurológica y física general sólida. La cercanía permanente de un médico no es, en sí misma, una práctica inusual para un presidente en funciones. El doctor Jeffrey Kuhlman, que atendió a Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, señaló en el pasado que un médico y un enfermero de cuidados críticos se mantenían siempre a dos minutos del presidente. La llamada regla de los tres minutos salió a la luz en medio de un debate en línea sobre la salud de Trump, alimentado por videos virales, entre ellos uno en el que se le ve saludando aparentemente a nadie mientras caminaba hacia un avión, y por comentarios sobre moretones en sus manos y momentos de somnolencia en actos públicos. Ni un gesto captado en un video ni la cercanía de un médico constituyen por sí solos un diagnóstico, y las especulaciones en redes no han estado acompañadas de un expediente médico ni de una declaración del médico que confirme un problema de salud no divulgado. El reporte, por tanto, documenta un protocolo de la Casa Blanca, no un estado de salud.
Foto: Daniel Torok / Casa Blanca (dominio público)




