Por la redacción
Rusia y Ucrania comenzaron el martes 27 de octubre una tregua localizada en Oleshky, una ciudad del sur de Ucrania bajo control ruso desde los primeros días de la invasión de febrero de 2022, para permitir una operación humanitaria. El Ministerio de Defensa de Rusia informó que detuvo los bombardeos en dirección a Jersón a las 04:00, hora de Moscú, equivalentes a las 03:00 en Oleshky, y el comisionado ucraniano de derechos humanos, Dmytro Lubinets, confirmó que la parte ucraniana estaba cumpliendo sus compromisos.
La entrada en vigor llegó dos días antes de la fecha anunciada por la Casa Blanca. El 23 de octubre, la oficina de la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, había situado el inicio para el 29 de octubre, pero el martes ella anunció que el alto el fuego comenzó el 27 a las 04:00, hora de Moscú, adelantado para proteger a los civiles y facilitar la ayuda. Según ese anuncio, el área abarcada se amplió más allá de Oleshky, dentro de la región de Jersón, para dar paso seguro a los convoyes.
El objetivo declarado es llevar alimentos, agua, medicamentos y asistencia médica, y preparar la evacuación de quienes deseen salir. La operación contempla primero un reconocimiento técnico y el desminado de las rutas, porque las minas y los drones dificultan la entrada de ayuda y la salida de la población. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que quienes quieran podrán abandonar la localidad y que la evacuación puede durar, como mínimo, varios días.
En Oleshky permanecen, según las estimaciones difundidas por la Casa Blanca, entre 1.700 y 2.000 personas, en su mayoría adultos mayores, además de unos 50 niños. El Consejo Noruego para los Refugiados señaló el 27 de octubre que los civiles llevan cinco meses aislados, sin alimentos, electricidad, gas, agua potable ni atención médica, y reclamó que la ayuda llegue con rapidez y que cualquier evacuación sea voluntaria e informada.
La duración no quedó cerrada en un dato único: varios reportes sitúan la pausa prevista hasta alrededor del 1 de noviembre, con posibilidad de prórroga, mientras otros la describen como una pausa de varios días, hasta el sábado o más tiempo, según la situación sobre el terreno. Sobre el cumplimiento, el portavoz ucraniano Pavlo Drohal afirmó que en la mañana del 27 no se registraron violaciones, y Peskov dijo que Moscú no había recibido informes de violaciones; son declaraciones de las partes, no una verificación independiente.
Hasta la noche del 27 de octubre no había una confirmación independiente de que los convoyes hubieran llegado ya a Oleshky ni de que las evacuaciones hubieran comenzado. La tregua, además, es estrictamente local: mientras entraba en vigor en el sur, los combates continuaron en otras regiones, por lo que este acuerdo no significa el fin de la guerra ni un alto el fuego general.
JC LN





