Agentes federales de Estados Unidos detuvieron a Abdulrahman Alfozan, un ciudadano saudí de 35 años que trabajaba como ingeniero en OpenAI, acusado de instalar un dispositivo de grabación de audio oculto en una sala de reuniones de directivos de la empresa. El anuncio lo hizo el Departamento de Justicia el martes 14 de octubre.
Según el FBI, el aparato —del tamaño de un pulgar, con micrófono y capacidad de conectarse a una cámara— fue encontrado el 30 de septiembre conectado a un puerto USB en la parte trasera de un televisor de una sala de ejecutivos en uno de los edificios de la compañía en San Francisco. El dispositivo, oculto entre papel higiénico, había sido instalado alrededor del 28 de septiembre y los datos que almacenaba estaban cifrados, por lo que no se pudo acceder a ellos. Los investigadores hallaron luego un aparato similar, modificado a medida, en el bolso personal de Alfozan.
OpenAI informó en X que utilizó sus propios modelos internos de IA para identificar al responsable y rastrear el origen del dispositivo. La empresa asegura tener pruebas de que el empleado pretendía colocar más grabadoras en zonas sensibles de sus oficinas, y confirmó que lo despidió. También señaló que, por el momento, no hay indicios de que haya accedido o extraído los pesos de los modelos, el código fuente o datos de clientes.
«Abdulrahman Alfozan presuntamente ocultó un dispositivo de grabación clandestino en la sala de reuniones de directivos de su empleador para captar en secreto comunicaciones sensibles sobre la tecnología de superinteligencia de la empresa», declaró el director del FBI, Kash Patel. Alfozan, residente permanente en EE. UU. desde septiembre de 2020 y empleado de OpenAI desde julio de 2025, había usado un agente de IA de productividad para investigar calendarios y disponibilidad de salas durante aproximadamente un mes. Si es declarado culpable, enfrenta hasta cinco años de prisión, una multa de 250.000 dólares y tres años de libertad supervisada.
El caso se suma a una semana turbulenta para la seguridad interna de la empresa: OpenAI también despidió el viernes a tres investigadores —Jasmine Wang, Tomek Korbak y Mikita Balesni— tras una investigación que determinó que habían infringido las políticas de manejo de información sensible. La pesquisa del FBI continúa.
Fuentes: Reuters, Departamento de Justicia de EE. UU. Foto: Wikimedia Commons, Pioneer Building de San Francisco, sede de OpenAI.



