El Gobierno de Francia comenzó a aplicar este lunes toques de queda nocturnos en zonas de París y otras ciudades para contener los disturbios, saqueos e incendios registrados durante el fin de semana en protestas contra el aumento del coste de vida y el deterioro de los servicios públicos. Se trata de los peores disturbios que vive el país en años, según reconocieron las propias autoridades.
En la capital, la prefectura de policía fijó el toque de queda entre las 23:00 y las 06:00 horas en el entorno de la plaza de la République y el barrio comercial de Les Halles, dos de los focos de la violencia, y prohibió las manifestaciones en determinadas áreas. También se anunciaron restricciones en Lyon, Niza y varias localidades del área de Lille. La medida exceptúa a residentes, trabajadores acreditados, personal de emergencia y comerciantes autorizados.
Las protestas nacionales del sábado reunieron a colectivos que cuestionan la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, junto a estudiantes que denuncian la falta de profesores y el deterioro de las condiciones educativas. Durante el fin de semana se produjeron saqueos, ataques contra ayuntamientos y edificios públicos e incendios de contenedores y bicicletas en París, Lyon, Marsella y otras ciudades. Las autoridades estimaron que al menos 3.000 negocios resultaron dañados o saqueados, y el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, cifró en 2.513 las detenciones vinculadas a los disturbios.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, defendió los toques de queda como medidas «muy limitadas» y localizadas, y descartó por ahora extender la restricción a todo París o decretar el estado de emergencia, aunque no cerró la puerta a medidas más estrictas si la situación se deteriora. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció que la policía había «perdido el control» de las protestas en varias ciudades. El Ejecutivo anunció además apoyos económicos y acceso al desempleo parcial para los trabajadores de los comercios afectados.
El malestar social suma un nuevo capítulo con la convocatoria del movimiento de los chalecos amarillos, que llamó a una nueva jornada de movilizaciones para el sábado 24 de octubre en todo el país. Este lunes, manifestantes bloquearon además el acceso al Museo del Louvre en apoyo a las protestas estudiantiles, lo que impidió la apertura del museo al público.




