La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentaron este 21 de octubre un marco para comprobar si las personas con tuberculosis reciben efectivamente las prestaciones sanitarias y sociales que necesitan, evaluando su cobertura, su rapidez y su suficiencia.
El instrumento parte del compromiso adoptado en Naciones Unidas en 2023 de que todas las personas con tuberculosis tengan acceso a un paquete de beneficios sanitarios y sociales para 2027. Ofrece indicadores básicos, aproximados y ampliados, con una implantación por fases que aprovecha los datos que ya recogen los países, y complementa las orientaciones conjuntas OMS-OIT de 2024: ya no basta con comprobar que un programa existe, sino detectar a quién no le llega la protección.
La necesidad es económica además de médica. Según la OMS, el 47 % de las personas tratadas y sus hogares, en los países que realizaron encuestas nacionales, afronta costes catastróficos, es decir, superiores al 20 % de los ingresos o gastos anuales del hogar. Aunque la medicación sea gratuita, se suman pagos médicos, transporte y pérdida de ingresos.
La OMS ya ha comenzado a informar, con datos recopilados por la OIT, de los progresos hacia esa meta de protección social. Entre los 30 países con alta carga de tuberculosis, la cobertura sigue siendo muy desigual: oscila entre el 3.1 % de Uganda y el 94 % de Mongolia, y 19 países notifican coberturas inferiores al 50 %, un punto de partida que el nuevo marco busca hacer visible y corregir.
Fuentes: anuncio OMS-OIT difundido el 21 de octubre (Mix Radio) y Organización Mundial de la Salud (who.int).



