La lluvia de meteoros de las Oriónidas alcanzó su punto máximo la noche del 21 al 22 de octubre, cuando la Tierra atravesó la nube de restos dejados por el cometa Halley, según la guía mensual de observación del cielo de la NASA.
Cada partícula, de apenas milímetros, entra en la atmósfera a unos 66 kilómetros por segundo y se desintegra creando los destellos conocidos como estrellas fugaces. Aunque parecen surgir de la constelación de Orión, los meteoros pueden cruzar cualquier parte del cielo.
Este año, la luz de una Luna gibosa creciente ocultó los meteoros más débiles; aun así, la agencia espacial estimó hasta 20 meteoros por hora bajo cielos oscuros y recomendó observar en las horas previas al amanecer, después de la puesta de la Luna. La lluvia seguirá activa, con menor intensidad, hasta el 7 de noviembre.
El cometa Halley no volverá a acercarse al Sol hasta 2061, pero cada otoño sus restos se encuentran con la Tierra: es el mismo fenómeno que en mayo produce la lluvia de las Eta Acuáridas.
Video: NASA Jet Propulsion Laboratory, «What’s Up: October 2026» (dominio público), vía Wikimedia Commons.



