Washington D.C. — El secretario de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., puso en el centro del debate público la sorprendente dieta del presidente Donald J. Trump, afirmando que no entiende “cómo está vivo” dada la calidad de los alimentos que consume regularmente.
En una reciente aparición en The Katie Miller Podcast, el funcionario describió con ironía los hábitos alimentarios del mandatario, señalando que Trump sigue lo que calificó como una de las dietas más “desordenadas” dentro del gobierno federal.
“Lo interesante del presidente es que come comida realmente mala — McDonald’s, dulces y Coca-Cola Light — y bebe Diet Coke a todas horas. Tiene la constitución de una deidad. No sé cómo sigue vivo, pero lo está”, dijo Kennedy.
“Veneno todo el día”: comida rápida y productos procesados
Kennedy señaló que, especialmente cuando Trump está viajando, sus comidas suelen consistir en alimentos de cadenas grandes de comida rápida, como McDonald’s, y una amplia ingesta de refrescos Diet Coke.
Según el secretario, el presidente opta por estos productos en la carretera porque “confía en que no lo enfermarán”, aunque quienes viajan con él lo ven “llenándose de veneno todo el día”.
Los comentarios de Kennedy no son aislados: medios han documentado durante años la preferencia de Trump por la comida rápida —incluyendo menús que incluyen hamburguesas, dulces y bebidas carbonatadas— y su aversión declarada a beber agua, según otras fuentes citadas por fact-checkers.
Salud de Trump bajo escrutinio
Las declaraciones de Kennedy se producen en medio de un renovado enfoque mediático y público sobre la salud del presidente, quien, a sus 79 años, es el mandatario de más edad en la historia de EE. UU. y ha enfrentado especulaciones sobre su estado físico. Las frecuentes publicaciones sobre su dieta y su estilo de vida han alimentado ese escrutinio.
A pesar de la dieta que describe Kennedy, tanto el propio presidente como su equipo médico han insistido en que Trump goza de “salud excepcional”. En reportes oficiales, se ha señalado que Trump mantiene niveles de energía altos y que ha pasado exámenes médicos con resultados favorables, incluso con altos niveles de testosterona para su edad, según comentarios de autoridades sanitarias que lo han examinado.
Respuesta desde la Casa Blanca
Frente a las afirmaciones del secretario de Salud, voceros de la Casa Blanca han tratado de matizar la situación. Algunos han dicho que Trump tiene “sus propios hábitos personales” y que comprende el valor de la salud pública, aunque mantiene sus preferencias alimentarias.
Entre comida “real” y dieta presidencial
Las observaciones de Kennedy ocurren en un contexto más amplio de debate sobre la nutrición en Estados Unidos. Durante su gestión, el funcionario ha promovido cambios en las guías alimentarias del país, enfatizando la importancia de “comida real” y menos alimentos ultraprocesados como parte de una estrategia de salud pública.
Sin embargo, la disonancia entre los mensajes sobre buena nutrición y la dieta personal del presidente — cargada de comida rápida y bebidas carbonatadas — ha generado comentarios tanto serios como humorísticos en redes sociales y medios, y avivado el debate sobre cómo la dieta influye en la salud incluso de líderes con acceso a los mejores recursos médicos.