Tesla cerró este jueves con una caída del 3,08 % en bolsa, hasta los 374,58 dólares por acción, pese a haber presentado los mayores ingresos trimestrales de su historia: 28.050 millones de dólares.
El castigo de los inversores se explica por el detalle de las cifras. La división automotriz, el negocio principal de la compañía de Elon Musk, quedó por debajo de lo que esperaba el mercado, y eso pesó más que el récord de facturación total.
Optimus, Cybercab y Terafab: la factura que viene
A la preocupación por el negocio de los coches se suma otra: el calendario de gastos de los próximos años. La empresa tiene sobre la mesa inversiones cuantiosas para 2027 y 2028 vinculadas a sus proyectos más ambiciosos, entre ellos el robot humanoide Optimus, el vehículo autónomo Cybercab y la planta de semiconductores Terafab.
Los analistas advierten de que esos planes exigirán desembolsos enormes antes de generar ingresos, lo que presionará los márgenes de la compañía en un momento en el que la competencia en el mercado de vehículos eléctricos es cada vez más intensa.
La caída de Tesla se sumó a una jornada negra para los valores tecnológicos en Wall Street, con el Nasdaq retrocediendo un 2,6 % en su peor día desde el 5 de junio.



