Damasco, 28 de septiembre de 2025 – Tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, ACNUR reporta que más de 300,000 sirios han retornado desde Líbano y Turquía en las últimas semanas, impulsados por la esperanza de reconstruir sus vidas. Sin embargo, la inestabilidad persiste en Alepo, Idlib y Hama, donde enfrentamientos entre facciones rebeldes y milicias locales han desplazado a un millón de personas, incluyendo 600,000 mujeres y niños. La ONU estima que 16.7 millones de sirios requieren asistencia humanitaria, con un 70% de la población en pobreza extrema tras 14 años de guerra.
La infraestructura destruida, combinada con un colapso económico y la falta de servicios básicos, dificulta el retorno seguro. ACNUR advierte que los campos de desplazados en el norte están superpoblados, y la inseguridad alimentaria afecta al 60% de la población. Egipto y Jordania han propuesto un plan de reconstrucción de $40,000 millones, pero la fragmentación política y la presencia de grupos armados complican su implementación. La comunidad internacional enfrenta presión para financiar la ayuda mientras se negocia una transición política en Damasco.