Un estudio publicado en la revista Nature Communications y difundido esta semana, liderado por el neurocientífico John F. Cryan, de la University College Cork (Irlanda), observó que el consumo de café modifica la microbiota intestinal y se relaciona con cambios en el estado de ánimo y en algunas funciones cognitivas, en buena medida al margen de la cafeína.
La investigación contó con 62 adultos sanos de entre 30 y 50 años —31 no bebedores de café y 31 bebedores habituales de tres a cinco tazas diarias— y empleó secuenciación metagenómica y metabolómica para analizar qué ocurría al suspender el consumo de la bebida y al reincorporarla.
Tras la reincorporación, ambos grupos —café con cafeína y descafeinado— registraron puntuaciones más bajas de estrés percibido, síntomas depresivos e impulsividad, medidas mediante cuestionarios. El grupo del descafeinado mostró además avances en algunas tareas de aprendizaje y memoria, mientras que el de la cafeína rindió mejor en atención. «El café es más que cafeína», resume Cryan, que apunta a compuestos como los polifenoles.
Los propios autores advierten de que se trata de un ensayo preliminar, con pocos participantes y un periodo de intervención breve, financiado por el Institute for Scientific Information on Coffee, una organización vinculada a la industria cafetera. Los resultados no demuestran que el café mejore la memoria o el ánimo ni que prevenga enfermedades, y harán falta estudios más amplios para confirmar estos efectos.
Fuentes: Radio Mitre y Cocina Fácil (con datos del estudio en Nature Communications).



