Atlanta, Georgia – 27 de agosto de 2025. E-Verify, el programa diseñado para ayudar a las empresas a cumplir con las leyes de inmigración verificando la elegibilidad laboral, enfrenta críticas severas incluso del gobierno federal, que lo califica de "imprudente" cuando se usa como única herramienta.
Casos como el del Departamento de Policía de Old Orchard Beach, que contrató a Jon Luke Evans –un trabajador ilegal– pese a usar E-Verify, y la redada en Glen Valley Foods, ilustran cómo el sistema falla en detectar identidades falsas o documentos prestados.
Datos revelan que más del 98% de los más de 43 millones de chequeos en los últimos 12 meses confirmaron elegibilidad en 24 horas, según DHS, pero un estudio del Instituto Cato de 2017 estima que unos 130.000 trabajadores elegibles perdieron empleos por falsos positivos en una década.
Expertos como Alex Nowrasteh lo llaman "un desperdicio de tiempo", argumentando que mejoras significativas requerirían un ID nacional biométrico, algo improbable. Las implicaciones son vastas: propuestas para expandirlo podrían reducir la fuerza laboral en industrias como la restauración, mientras una encuesta de CNN muestra creciente preocupación pública por esfuerzos de deportación.