Santa Clara, California.— El artista puertorriqueño Bad Bunny transformó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX en una celebración sin precedentes de la cultura latina, la identidad caribeña y la unidad continental, en un show que combinó música, teatro, activismo social y momentos íntimos ante más de 70,000 asistentes en el Levi’s Stadium y una audiencia televisiva global millonaria .
Con un montaje escénico de gran escala que evocó plazas, vendimias y paisajes rurales de Puerto Rico, el llamado Conejo Malo reafirmó su lugar como uno de los artistas más influyentes del planeta y el primer solista latino en protagonizar un medio tiempo del Super Bowl mayoritariamente en español .
Un escenario convertido en Puerto Rico: caña, casitas y cultura popular
El espectáculo abrió con “Tití Me Preguntó”, mientras el campo del estadio se transformaba en una plantación de caña de azúcar, con carritos de comida, faroles y estructuras que recordaban los barrios y caseríos de la isla. Vestido completamente de blanco y con una camiseta estilo fútbol americano con el número 64 y el apellido OCASIO —en honor a su madre—, Bad Bunny dejó claro desde el inicio que el show sería una declaración de origen y pertenencia .
Durante la presentación, cámaras mostraron a figuras como Pedro Pascal, Cardi B y Jessica Alba bailando dentro de “la casita”, el icónico elemento escénico de su gira Debí Tirar Más Fotos .
Ricky Martin y el momento político del show: resistencia y memoria
Uno de los pasajes más cargados de simbolismo político llegó con la participación del también puertorriqueño Ricky Martin. En ese segmento, el espectáculo giró hacia la memoria histórica y la resistencia cultural con la interpretación de “Lo que le pasó a Hawái”, tema considerado por analistas culturales como un himno de conciencia soberanista, seguido de “El apagón”, la canción de protesta contra los constantes cortes de electricidad en Puerto Rico .
Mientras sonaba este último tema, Bad Bunny se encaramó en postes eléctricos recreados en el escenario, reforzando visualmente la denuncia social que ha caracterizado su obra reciente y conectando el entretenimiento con una crítica directa a las condiciones de vida en la isla .
Lady Gaga sorprende con salsa y fusión latina
El factor sorpresa del show llegó con Lady Gaga, quien apareció entre aplausos para interpretar “Die With a Smile” en una versión con arreglos salseros, acompañada por una orquesta en vivo. La cantante estadounidense se integró con naturalidad al universo latino del espectáculo y posteriormente compartió pista con Bad Bunny en un segmento coreografiado que celebró la fusión cultural .
La participación de Gaga fue destacada por la crítica como uno de los momentos más inesperados y aplaudidos del medio tiempo .
Teatro, boda real y un Grammy entregado a un niño
El espectáculo incluyó un fuerte componente teatral. En uno de los momentos más comentados de la noche, una pareja contrajo matrimonio real en pleno escenario, con Bad Bunny como testigo, en una escena que convirtió el medio tiempo en una ceremonia pública de amor y comunidad .
Minutos después, el artista protagonizó otro instante emotivo al entregar simbólicamente un premio Grammy a un niño, en referencia al histórico galardón obtenido por su álbum Debí Tirar Más Fotos, el primero en español en ganar el Grammy a Álbum del Año .
“Juntos somos América”: el mensaje final de Bad Bunny
Hacia el cierre, tras un segmento rítmico encabezado por “Café con Ron”, Bad Bunny enumeró uno a uno los países de América del Norte, Centro y Sur, subrayando la diversidad del continente. Luego lanzó al público un balón de fútbol americano con la inscripción “Juntos somos América”, en uno de los gestos más simbólicos de la noche .
El show concluyó con “DTMF”, el tema que da nombre a su más reciente álbum, mientras el estadio se iluminaba con fuegos artificiales y banderas del continente americano, sellando un mensaje de unidad en un contexto político marcado por tensiones migratorias en Estados Unidos .
Gira por Estados Unidos y legado cultural
El impacto del medio tiempo llega en medio de la gira internacional de Bad Bunny, que incluye fechas en Estados Unidos y refuerza su posición como fenómeno global. Críticos y analistas coinciden en que su presentación en el Super Bowl LX no solo fue un espectáculo musical, sino una declaración cultural y política que ya figura entre los shows más significativos en la historia del evento deportivo .