Londres, Reino Unido — El rey Carlos III enfrentó abucheos y preguntas incómodas de parte de ciudadanos y manifestantes durante una reciente visita oficial, directamente relacionados con la polémica relación de su hermano, el príncipe Andrés, con el fallecido financista estadounidense Jeffrey Epstein. Este incidente volvió a poner en el centro del debate público el impacto que los vínculos del exduque de York han tenido sobre la monarquía británica.
Carlos III y la reina Camila estaban realizando una caminata oficial por Dedham, en Essex, Inglaterra, cuando uno de los presentes comenzó a increpar al monarca. El manifestante preguntó al rey si había presionado a la policía para encubrir a su hermano y exigió respuestas sobre el escándalo, mientras otros observadores grababan el momento.
Aunque la mayoría de la multitud continuó apoyando al rey con muestras de cariño y aplausos, el episodio subraya la sensibilidad pública sobre el caso del príncipe Andrés, cuya amistad con Epstein ha sido objeto de escrutinio internacional en los últimos años.
La controversia de Prince Andrew y Jeffrey Epstein
La raíz de esta tensión se remonta a años atrás, cuando el príncipe Andrés, hermano menor del rey, fue estrechamente vinculado con Jeffrey Epstein, quien fue condenado en Estados Unidos por delitos sexuales relacionados con abuso y tráfico de menores antes de morir en prisión en 2019.
En octubre de 2025, en respuesta a la presión pública y a la publicación de nuevos documentos vinculados al caso —incluidas memorias póstumas de una de las acusadoras de Epstein—, Andrés renunció formalmente a su título de Duque de York y a otros honores reales, según Buckingham Palace.
Horas después, el rey **Carlos III tomó la decisión sin precedentes de retirar oficialmente los títulos y honores de su hermano y ordenó que abandonara su residencia en Royal Lodge», un gesto destinado a separar a la familia real del escándalo.
Aumento de la presión pública
Los incidentes de abucheos y cuestionamientos no son aislados. En octubre de 2025, Carlos III fue confrontado por otro manifestante sobre los vínculos de Andrés con Epstein durante un saludo a la multitud frente a la Catedral de Lichfield, y se le preguntó “¿cómo de largo ha sabido sobre Andrew y Epstein?” mientras saludaba a seguidores reales.
Ese momento —captado en videos difundidos por medios internacionales— reflejó la creciente frustración de una parte del público que exige más transparencia sobre la implicación de miembros de la familia real en el caso.
Reacciones y consecuencias para la monarquía
El episodio vuelve a poner bajo el foco la reputación de la Casa de Windsor, que ha tenido que enfrentar años de controversias mediáticas relacionadas con el príncipe Andrés. Analistas señalan que el rey Carlos III ha tratado de proteger la estabilidad institucional adoptando medidas firmes como la retirada de títulos y honores a su hermano, aunque el impacto en la percepción pública sigue siendo complejo.
Expertos en política real han señalado que este tipo de confrontaciones públicas puede afectar el apoyo ciudadano al sistema monárquico y alimentar el debate sobre la necesidad de más transparencia y responsabilidad en la familia real.
Más allá del abucheo
A pesar de las interrupciones y preguntas difíciles, el rey Carlos III continuó con sus compromisos oficiales, saludando y hablando con otros miembros del público que expresaron su apoyo. Buckingham Palace optó incluso por editar partes de los videos oficiales de la visita, suprimiendo los fragmentos en los que Carlos era confrontado directamente sobre el caso de su hermano.
El incidente en Dedham y los anteriores en Lichfield son recordatorios de que, incluso en funciones mayoritariamente ceremoniales, la figura del monarca puede convertirse en blanco de críticas cuando temas sensibles —como el escándalo de Epstein y el legado de Andrés— persisten en el debate público.