Berlín. En un discurso de fuerte carga política y ética, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier lanzó este martes una advertencia contundente sobre el rumbo del sistema internacional, apuntando directamente hacia el expresidente estadounidense Donald Trump y su influencia en la política global.
“Se trata de evitar que el mundo se convierta en una cueva de ladrones, donde los más inescrupulosos se lleven todo lo que quieran”, afirmó Steinmeier ante un auditorio de diplomáticos y académicos en el Palacio de Bellevue.
Crítica a la política del poder sin límites
El mandatario alemán, quien habitualmente mantiene un tono moderado en sus intervenciones, adoptó esta vez un discurso inusualmente confrontativo.
Sin nombrarlo de inmediato, se refirió a Trump como símbolo de una tendencia peligrosa: el renacimiento de la política del interés propio, el repliegue nacionalista y la ruptura de las normas que han sostenido la cooperación internacional desde la Segunda Guerra Mundial.
“Estamos ante el riesgo de que regiones o países enteros sean tratados como propiedad de unas pocas grandes potencias”, advirtió.
La frase resonó en un contexto marcado por crecientes tensiones entre Estados Unidos, China y Rusia, y por el temor europeo a una erosión del orden multilateral que ha sido piedra angular de la diplomacia alemana.
Preocupación en Europa
Las palabras de Steinmeier llegan en un momento de incertidumbre. En Bruselas y otras capitales europeas se interpreta su discurso como una señal de alarma ante un posible regreso de Trump a la Casa Blanca.
Funcionarios europeos temen que un segundo mandato republicano podría suponer el abandono definitivo del compromiso estadounidense con la OTAN, un golpe al sistema de alianzas occidentales y un auge de la política del “cada uno por sí mismo”.
Varios analistas en Berlín subrayaron que el presidente alemán, aunque su cargo es principalmente ceremonial, se ha convertido en una voz moral frente a los desafíos del populismo autoritario.
“Steinmeier está recordando al mundo que el derecho internacional y la cooperación no son una opción sentimental, sino una cuestión de supervivencia global”, dijo la politóloga Ulrike Franke al diario Der Tagesspiegel.
Una advertencia más allá de Trump
El mensaje, sin embargo, no se limitó a Estados Unidos. Al referirse a “los más inescrupulosos” y a “las potencias que se creen dueñas de regiones enteras”, Steinmeier apuntó también hacia Rusia por su invasión a Ucrania y hacia la creciente influencia coercitiva de China en el mundo en desarrollo.
Según el mandatario, nos encontramos “en un punto de inflexión donde el derecho internacional corre el riesgo de ser sustituido por la ley del más fuerte”.
Un llamado a la defensa del orden liberal
La canciller federal Olaf Scholz respaldó las declaraciones, afirmando que Alemania “no permanecerá neutral frente a quienes destruyen las reglas comunes”.
Para muchos observadores, el discurso de Steinmeier marca un cambio de tono en la política exterior alemana: menos paciente, más consciente de los desafíos que plantea el deterioro de la confianza internacional.
“Si permitimos que el mundo se convierta en una cueva de ladrones, perderemos no solo la seguridad, sino también la dignidad de la política”, concluyó Steinmeier, entre aplausos.