La infusión de jengibre es uno de los remedios caseros más antiguos y extendidos del mundo: las abuelas lo preparan para la indigestión, los gases y las náuseas leves, y la ciencia ha encontrado motivos parciales para darles la razón.
La raíz contiene compuestos llamados gingeroles, a los que diversos estudios atribuyen efectos sobre la digestión y las náuseas. La evidencia disponible sugiere que puede ayudar en molestias leves, como la pesadez después de comer o el mareo ocasional, aunque no sustituye el tratamiento de una enfermedad diagnosticada.
Se hierve una rodaja fina de raíz fresca en una taza de agua durante tres a cinco minutos, se cuela y se toma tibio, en pequeños sorbos. Si el sabor resulta muy picante al principio, se puede empezar con una rodaja más fina y aumentar la cantidad poco a poco.
Precauciones importantes: el jengibre puede irritar el estómago en personas con gastritis o úlceras activas, puede interactuar con medicamentos anticoagulantes y, en dosis altas o de uso habitual, las embarazadas deben consultarlo antes con su médico.
Advertencia: este remedio es un apoyo tradicional para molestias leves. Si las náuseas o el dolor persisten, se acompañan de fiebre, vómitos repetidos o pérdida de peso, consulte a un profesional de la salud; ninguna infusión sustituye una consulta médica.
El telescopio espacial europeo Euclid, diseñado para cartografiar galaxias lejanas, descubrió por accidente su primer…
La migración de la mariposa monarca ya avanza por México: tras entrar por Coahuila el…
La lluvia de meteoros Oriónidas alcanzó su máximo la noche del 21 al 22 de…
El gel de sábila (aloe vera) se usa tradicionalmente para aliviar quemaduras solares leves por…
El té de manzanilla es el remedio casero clásico para relajarse antes de dormir; su…
El boletín epidemiológico del Ministerio de Salud Pública registra 120 muertes maternas y 1.500 muertes…